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Vídeo: el rompedor discurso del jefe de Innovación de Zamakona en el puerto de Las Palmas




Este es de los nuestros. El jefe de Innovación de Zamakona Yards, Roberto J. Hernández, lanzó este jueves una serie de dardos con precisión milimétrica sobre la economía real aplicada al mundo de las reparaciones navales y el negocio de la logística marítima. En un coloquio de la Cátedra Pomar tras una conferencia sobre los retos de la industria offshore abogó por dos cosas: que la gente en las islas se crea de una vez que puede liderar el cambio de sistema económico basado en el turismo y que los que decidan mediten qué futuro va a dejar en Canarias a los niños del presente. «¿Voy a tener que decirle a mi hija que se vaya a Taiwán?», se preguntó.

Hernández forma parte de los ingenieros industriales con un excelente acento canario, «no soy ingeniero naval», que se toma los proyectos de I+D+i en Zamakona Yards como si estuviera mimando un pata negra elaborado a partir de la variedad Manchado de Jabugo, es decir, el jamón que se vende a 4.100 euros la pieza y tiene lista de espera. Trató las cuestiones portuarias de Las Palmas como le gusta al patriarca Pedro Garaygordobil: sin entrar en política. Reiteró algún mensaje en la lógica de su auditorio, entre los que estuvo el presidente de Femepa, Vicente Marrero: ¿Por qué los isleños no se creen de una vez que son buenos gestores innovando y creando empleo de alto valor añadido?

Hernández se preguntó que «por qué nos autolimitamos» cuando hay mercados emergentes como China donde, no siendo una sociedad abierta, son líderes mundiales en TICs navales. «O lo hacemos nosotros, o lo compramos a quien lo haga», se respondió. Sobre el papel de los astilleros 4.0 sentenció: «innovar por innovar es una estupidez» ya que las soluciones en negocios como los astilleros no son en serie como una fábrica de coches en cadena en una factoría en Alemania.

Destacó que la generación de proyectos offshore en el puerto de Las Palmas representa una nueva oportunidad de desarrollo frente a un modelo basado en el sector servicios que canquea. Indicó que a su empresa llegan cada día proyectos que se deben modificar porque se lanzan sin tener en cuenta las variables de un espacio insular como el puerto de Las Palmas. Señaló a título personal por aclarar que sostenible no significa que sea limpia «pero como ingeniero no puedo aceptar» que todo lo que sea renovable sea positivo porque «el combustible fósil» es útil y la vida, a su juicio, sería imposible sin el plástico.

Apostó por el desarrollo de lo que debería ser una base de 250 megawatios de eólica marina con capacidad de exportar ese conocimiento. A su juicio, Canarias debe aprovechar la proyección eólica en el mar ya que «nuestra gente y nuestros científicos» están altamente cualificados para afrontar desde el puerto de Las Palmas máxime el perfil aperturista de las empresas y profesionales de las islas. «El problema es que tenemos que unirnos, y creerlo, para pasar del monocultivo» a un modelo que funda industria, tecnología, mar y costa, dijo.

El jefe de Innovación de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, José Daniel López, destacó este jueves que la reducción de emisiones contaminantes en el negocio naval requiere una serie de medidas que no generen un descenso de la competitividad. López, en una intervención de la Cátedra Pormar que la ULPGC, celebrada en la Fundación Mapfre, señaló que «la UE con las islas no va a ser tan exigente», dijo López.

A su juicio, estas ayudas de la UE es para no repercutir costes a las navieras. «Si damos electricidad a los barcos y proviene de la ciudad, y la ciudad está quemando combustible, es complicado», afirmó. Agregó que la ecuación se resuelve cuando se sepa quien «paga» el proceso, es decir, puertos o navieras.

El debate técnico se analizó la cuantificación de los costes externos vinculados a los diferentes modos de transporte a fin de establecer medidas de internalización y valorar el impacto en la mejora de la sostenibilidad del transporte marítimo. «En el puerto de Las Palmas siempre los hemos electrificados», recordó López, que destacó el papel de empresas como Fransari en su momento demandaba ese servicio. Agregó que en el Muelle Grande se ha intentado reforzar la oferta de energía pero tiene un coste muy alto «y los grandes barcos, cruceros, pesqueros que son fábricas, cuesta muchísimo», dijo José Daniel López. Expresó su confianza en que Puertos del Estado genere recursos para ese proceso de transformación.


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