Pesca: UE y Mauritania negocian acuerdo en Las Palmas y aquí nadie se entera

El séptimo intento de la Comisión Europea y Mauritania de renovar un acuerdo de pesca que ya ha sido prorrogado en dos ocasiones fracasó. La cumbre que las dos delegaciones celebró en un ambiente de opacidad donde la presencia del capital canario ni ha estado y tampoco se le ha esperado. Sí ha habido presencia empresarial gallega. La opacidad ha sido gafe y en Las Palmas de Gran Canaria no se consiguió resolver el desacuerdo económico entre las dos partes.

En Canarias de este tema no se ha enterado nadie. Mientras en las islas los sectores económicos hablan de la milonga de potenciales beneficios especulativos por el cierre por obras del del canal de Suez, de la pesca más inmediata y que afecta por entero a las empresas consignatarias y artesanal insular que queda no se ha enterado nadie. La mala calidad de las conexiones virtuales dificultaban las negociaciones y las delegaciones optaron por el encuentro cara a cara en la capital grancanaria.

Bruselas quiere reducir la dotación económica casi a la mitad, dado que este es más o menos el beneficio que obtiene la flota comunitaria del pacto actual. Y aunque el país africano ha bajado sus expectativas, no considera tacaña la propuesta de la Comisión. Estando en Las Palmas la celebración de las negociaciones desde el Parlamento Europeo entraba el canario Gabriel Mato, la socialista Clara Aguilera y Francisco Millán Mon, también del PP. De Canarias o de los intereses locales portuarios no se habló nada con fundamento.

De este asunto en Twitter Gabriel Matos no ha dicho nada aunque sí de pateras, el caso del ciudadano Carles Puigdemont y de su rechazo a que haya controles electrónicos en los buques para verificar prácticas honestas de pesca como pide la CE además de la reforma eléctrica de México. El otro diputado europeo canario que hay, el exministro Juan Fernando López Aguilar (PSOE), no entra en temas de pesca.

El Parlamento Europeo y, sobre todo, el sector peninsular, que es una de las categorías de pescadores que utilizan las posibilidades que les brinda el acuerdo, y en algunos casos más de las que habían hecho, instan a los negociadores comunitarios a buscar ayuda. rentabilizar el acuerdo. Mencionan, por ejemplo, una revisión de las áreas en las que puede operar la flota. O incluso para integrar nuevas poblaciones hasta ahora prohibidas en la flota comunitaria, como es el caso de los cefalópodos. O lanzar la autorización de comercialización del aceite de pescado. Pero Bruselas quiere recortar las ayudas porque afirma que el caladero está destrozado.

La jefa de la delegación negociadora de la UE, Veronika Veits, aseguró a los eurodiputados que están buscando soluciones y fórmulas imaginativas para mantener el que, admitió, es el acuerdo de pesca sostenible más importante que tiene la UE con un tercer país, vital para determinadas flotas que han ningún otro caladero, sin perder de vista su importancia geopolítica.

El fracaso de este séptimo ciclo preocupa al sector pesquero, obviamente gallego, formado por media docena de arrastreros congeladores y algo más de una docena de palangreros de fondo y arrastreros que pescan y venden austromerluza y palomas frescas, porque los plazos son muy cortos. El protocolo expira el 15 de noviembre y la octava ronda no se llevará a cabo hasta abril. La preocupación es aún mayor después de escuchar a Veits verbalizar algo que en el fondo casi asumieron: «No habrá una tercera extensión». Por lo tanto, o se llega a un acuerdo o el 15 de noviembre tendrán que abandonar los caladeros.