Sumunistros y Marpol: Veolia mandará en Canaragua

Los grupos franceses de agua y gestión de residuos Veolia y Suez anunciaron esta semana que han alcanzado un acuerdo tras meses de confrontación, lo que permitirá el lanzamiento por el primero de una opa sobre el segundo para la fusión de buena parte de sus actividades. De entrada, se prevé que Veolia se quedará con el conjunto de los activos de Suez que el pasado 8 de febrero había señalado como «estratégicos» como el mercado canario. La presencia de Canaragua en el negocio portuario se basa fundamentalmente en el circuito de Puertos Canarios, Taliarte, Arinaga, Puerto del Rosario, Pasito Blanco o Arguineguín.

Esto significa que Veolia, una empresa de discretas operaciones en el ámbito portuario de Canarias y que tiene su sede regional en Las Palmas, será la que mande sobre Canaragua. Según el esquema del acuerdo, la dirección regional estará en el edificio Woermann, sede canaria de Veolia. Veolia ha dado garantías sociales por un periodo de cuatro años para los trabajadores de Suez, dueña de Canaragua, sino que también integrará en los equipos de dirección del que hasta ahora era su principal competidor directo.

Suez se quedará con la actividad de agua en Francia, así como negocios de agua en Italia, República Checa, África, Asia central, India, China y Australia, así como actividades digitales y medioambientales en el mundo.
Ese «nuevo Suez» estará controlado por un grupo de accionistas, que tendrán que ser «mayoritariamente franceses», entre los que habrá «socios financieros» de ambos grupos y también los empleados. Los accionistas tendrán que suscribir una serie de compromisos laborales por un periodo de cuatro años y también mantener sus posiciones en el capital «a largo plazo».

El consejero delegado de Veolia, Antoine Frérot, puso el acento en que el esquema de fusión concluido ahora «ofrece a Francia un actor de referencia en un sector que es probablemente el más importante de este siglo». Frérot insistió en que se garantiza la continuidad de Suez en Francia, lo que permitirá mantener la competencia en ese mercado y se garantiza el empleo: «todas las partes implicadas de los dos grupos salen, por tanto, ganando. Ha terminado el tiempo del enfrentamiento, comienza el de la fusión», concluyó.