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Vídeo: ¿Habrá en el puerto de Las Palmas drones de vigilancia de Marpol?




Por primera vez se realiza el seguimiento más allá de las zonas de control de emisiones del norte de Europa. Las autoridades españolas, junto con la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA), están desplegando drones en las concurridas rutas marítimas del Estrecho de Gibraltar para controlar el nivel de óxidos de azufre que liberan los barcos que navegan en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo. El proyecto diseñado para probar la eficacia de los drones en la medición de las emisiones contaminantes de los barcos fue puesto en marcha por el Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA) de España, en colaboración con la Capitanía Marítima de Algeciras y la Dirección General de Marina Mercante. Utilizando los sistemas de aeronaves pilotadas a distancia de la EMSA, el objetivo es detectar las emisiones de óxido de azufre por encima de los niveles que indican una posible infracción del Convenio Internacional sobre Contaminación Marítima (MARPOL – Anexo VI).

La EMSA dice que el programa, que es una expansión de esfuerzos similares realizados anteriormente en las áreas especiales de control de emisiones designadas del norte de Europa, ha identificado casi el 10 por ciento de los barcos que transitan por el Estrecho de Gibraltar para una mayor inspección en busca de posibles incumplimientos en las regulaciones actuales de azufre.

La aeronave teledirigida (RPAS) de la EMSA ha estado realizando dos vuelos diarios con una media de diez inspecciones diarias en una operación bajo la dirección del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana de España. Realizado por la Dirección General de Marina Mercante de España, el programa inició vuelos a mediados de julio desde una base en Tarifa y continuará hasta finales de octubre.

Según un informe de EMSA, las cifras actuales indican que un total de 294 fueron monitoreados y 27 se encontraron en posible incumplimiento de los límites de 0,5 por ciento de contenido de azufre en su combustible. Las mediciones y registros se codifican automáticamente en el sistema de intercambio de información que activa una alerta en la base de datos EMSA THETIS-EU. Si bien la EMSA señala que esto no confirma el incumplimiento directamente, sí ayuda a las autoridades portuarias a seleccionar los barcos para su inspección y proceder con las pruebas de laboratorio necesarias para confirmar la composición del combustible. Las infracciones pueden dar lugar a eventuales sanciones.

El avión utilizado es un CAMCOPTER S100 y está bajo contrato con EMSA del consorcio de Nordic Unmanned, Norce y UMS Skeldar. Tiene varias características que lo convierten en una herramienta útil para el servicio, incluida la capacidad de despegar y aterrizar verticalmente desde un área de menos de 25 metros cuadrados, duración de vuelo de más de seis horas y un alcance de más de 60 millas. Para ayudar a detectar los gases generados por la combustión de combustible y expulsados ​​a través de los embudos de los barcos, la aeronave está equipada con sensores de gas y cámaras que cubren los rangos espectrales ópticos e infrarrojos.

El programa español es la primera vez que se realiza el seguimiento más allá de las zonas de control de emisiones del norte de Europa. Las autoridades danesas y francesas trabajaron con EMSA en el pasado en programas de prueba similares para monitorear las emisiones.

Los servicios del sistema de aeronaves pilotadas a distancia se ofrecen gratuitamente a todos los estados miembros de la UE por EMSA. Se han desarrollado para ayudar en las operaciones de vigilancia marítima y el control de las emisiones de los barcos y pueden operar en todos los mares que rodean la Unión Europea. Los servicios RPAS pueden brindar apoyo a las funciones tradicionales de guardacostas, incluida la búsqueda y rescate y la prevención y respuesta a la contaminación. La EMSA planea una mayor expansión de su programa RPAS en 2022.


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