Por qué la escuela de Suárez Gil puede hundir el puerto de Las Palmas

La fabricación al tun tun de patronales sectoriales en que se atacan y contraactan con la finalidad de presentar ventajas competitivas de asociados, una escuela que se podría en marcha a mediados de la pasada década desde Fedalime y Fedac para asaltar la Cámara de Comercio de Las Palmas y acceder a centros de poder, se mantiene. Y este factor puede hundir al puerto de Las Palmas, tocado de muerte por la económica competencia de Sines en Portugal y los puertos africanos.

El presidente del Puerto de Las Palmas, Luis Ibarra (PSOE), ha condenado las guerras de guerrillas portuarias que han convertido a un entorno de negocios admirado en el todo el mundo en una suerte de mercadillo de Mogadiscio. Y que la contaminación de siglas empresariales portuarias estaría laminando la imagen de inversores y, sobre todo, la paz económica que requiere un espacio donde se maneja mucha información sensible. «Ha sido una decepción encontrarme en esta segunda incorporación con guerras empresariales que creía superadas», señala el presidente portuario.

Para Ibarra, las patronales en las zombis «hay una clara voluntad de dilatar los plazos, no sabemos con qué objetivos. Lo hemos comprobado con el retraso deliberado en la recepción de la documentación que enviamos. Si se le pide a la Administración una ampliación de plazo hay que hacerlo con rigor, con motivos justificados».

Ibarra ha coincidido en señalar en ‘PuertoCanarias’ como en ‘Canarias7’ este mes de agosto que las «guerras» patronales son demolodoras en un contexto de pandemia económica. «Algunas guerras empresariales que siempre sobreviven en este puerto», afirma Ibarra, que sobre las operaciones de Faiplay Towage señala: «la única injerencia que hay es que hemos manifestado públicamente que estamos en desacuerdo con una decisión que obedece más a guerras empresariales que al diseño de un pliego aprobado por la Autoridad Portuaria, ratificado por Puertos del Estado y analizado por la Abogacía del Estado».

A principios de 2011 Suárez Gil fue detenido el pasado día 4 de enero después de que presuntamente amenazará y encañonara con una pistola a su esposa, la abogada penalista Josefina Navarrete, quien había acudido ese día en compañía de una amiga a la casa del barrio residencial de Tafira Baja que ambos compartieron en Las Palmas de Gran Canaria con el fin de retirar sus enseres personales, pues existían problemas en la relación de la pareja.

En septiembre de 2011 Suárez Gil debía que ingresar en prisión de manera inmediata tras el auto emitido por el Juzgado de los Penal número 4 de Las Palmas de Gran Canaria. Suárez Gil estuvo en prisión preventiva tras ser detenido el 4 de enero de 2011 después de que amenazar y encañonara con una pistola a su esposa, la citada abogada penalista, que había acudido ese día junto a una amiga a la casa que ambos compartieron para retirar sus enseres personales, pues existían problemas en la relación de la pareja.

En 2016 el Juzgado de Instrucción número 7 de Las Palmas multó con 2.700 euros por un delito leve de falsedad (antes conocido como falta) al médico que emitió el certificado psiquiátrico esgrimido por el empresario José Miguel Suárez Gil para intentar eludir la acción de la Justicia en tres causas diferentes.