Mal de ojo en Fred Olsen: un nuevo susto planea sobre el Bentango Express tras ser reparado

El dueño noruego de Fred Olsen ha debido tener a alguien haciendo mal de ojo porque no levanta cabeza. En Telde dirían que es un caso para tratar en alguna sesión de brujería tradicional y quizás Petter Olsen diría que es un asunto para tratar en Jonsok o Sankthans, la fiesta en la que se rememora la magia de los nueve mundos de la tradición vikinga quemando palos en forma de cruz. El puerto de Las Luz ha estado al borde de una tragedia no declarada en la semana en la que el buque Bentago Express ha comenzado a navegar tras un accidente sufrido en Agaete el 7 de enero de 2021.

La prensa vegetal en Las Palmas no ha informado nada de este asunto : el pasado miércoles 5 de mayo a las 09.11 horas el buque Bentago Express, que viene de haber sufrido un accidente en la ratonera del puerto de Agaete que investiga la Fiscalía de Medio Ambiente tras una denuncia de ‘Salvar Agaete’, se disponía a realizar la salida tras la correspondiente maniobra cuando chocó con otro buque también de Fred Olsen. El mal de ojo no es cosa de campurrios: es tan antiguo como la humanidad y, de hecho, se han encontrado tablillas cuneiformes de Mesopotamia que hablan de un posible mal de ojo y hay multitud de referencias a lo largo de la historia, desde la Biblia hasta Roma.

Bentago Express arrastró al otro barco por la proa y alcanzó daños un remolcador que se encontraba en la zona y un barco de prevención de residuos fue dañado. La pericia de técnicos en la operación evitó mayores daños. Los hechos generó la inmediata presencia de la Policía Portuaria de Las Palmas que, con su habitual y extraordinaria preparación, controló todo el dispositivo para reducir el riesgo de tripulaciones, embarcaciones y medio ambiente. Las empresas de seguros están valorando los costes de los daños.

La mala suerte de la empresa no para desde hace unos meses. Además de tener una dirección que no termina de encarar el reseteo del negocio tras el periodo de alarma por el Covid19, la falta de empatía con una sociedad canaria contenida con el desempleo juvenil más alto de Europa, y que ha afectado a actividades como cruceros o la regulación del negocio en el puerto de Agaete en Bruselas, solamente cuenta con el respaldo institucional del Ayuntamiento del PP. Fred Olsen creció en Canarias al calor de los incentivos que le daba Coalición Canaria en 26 años de gobierno y el régimen del partido gomero ASG, que controla Puertos Canarios aunque esté en el organigrama del PSOE.

El pasado mes de marzo el heredero del armador noruego dueño de Fred Olsen, Petter Olsen, buscando liquidez vendió dos conocidas pinturas de Munch por un valor total de 24 millones de euros en una subasta en la casa de arte Sotheby’s en Londres. Uno de los cuadros es «Summer Day/Embrace on the Beach» se vendió por 16 millones de euros, es decir, en la horquilla de valor que señalaban los expertos consultados por Reuters.

El mal de ojo está «plenamente vigente» en el siglo XXI y existe en «todos» los niveles sociales y económicos, incluyendo a jueces, arquitectos, políticos o médicos que siguen acudiendo a curanderas, según la investigación que ha desarrollado el antropólogo Pedro Pablo Salvador. «La creencia en el mal de ojo está plenamente vigente en el siglo XXI. Es una patología popular que existe en todos los niveles socioeconómicos, absolutamente en todos, gente con titulación universitaria cree en el mal de ojo, da igual el nivel de renta y no es un fenómeno eminentemente rural sino que también se da en el ámbito urbano», asegura.

Este antropólogo ha investigado el «síndrome cultural» del mal de ojo en una treintena de municipios de Toledo y ha entrevistado a curanderas, pacientes, médicos de la medicina oficial y enfermeros. En primer lugar, define el mal de ojo como «la creencia de que una persona, por el mero hecho de desearte mal o halagarte, puede producirte enfermedad o malestar» y matiza que es algo que no solo afecta a las personas sino también a las plantas, por ejemplo, a las cosechas.

«Los antropólogos no juzgamos las creencias, no entramos a valorar si es verdad o mentira el mal de ojo, lo que sí analizamos es el efecto sociocultural que existe», matiza. Bajo esta perspectiva ha constatado que hay especialistas en rituales (curanderas, que en su mayoría son mujeres) y una comunidad «que sabe o que piensa que alguien puede producir o tener mal de ojo».

En pleno siglo XXI, «este peso de la tradición prevalece» y configura «lo que se llama el mundo de las creencias», porque más allá del pensamiento positivo el hombre vive «inmerso en una tradición» en la que la religión, las creencias o incluso la superstición, «muy entrecomillado», ha tenido un peso «importante», algo que se ha transferido de padres e hijos y sobrevive.

«Creo que el ser humano necesita, a veces, explicarse el mundo, necesita explicarse la vida y las complejidades y como no encuentra respuestas en el campo de la ciencia más ortodoxa se agarra a otras formas de explicación, que son más míticas, más mágicas y que, al fin y al cabo, han configurado la existencia del ser humano desde los albores», afirma.