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Luis Hamilton, el también científico que da nombre a la filial de Transcoma en Las Palmas




Era finales de octubre de 1851 cuando un empresario entra en la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel de Canarias. Se trata de Luis Hamilton, el empresario que da nombre a Transcoma en Canarias, una de las empresas logísticas más importantes que operan en España. Nacido en Greenock, Escocia, un 16 de julio de 1798 y fallecido un 30 de agosto de 1872, era un empresario británico ubicado en Tenerife aunque en Las Palmas participó en el cartel de las reparaciones navales del puerto de Las Palmas de aquella época. A partir de ahí desarrolló los negocios como un matemático que se movía por olfato y la ciencia del transporte.

Luis Hamilton era un humanista. Un tipo con cabeza en los negocios y en la cultura por sus ideas del progreso, el desarrollo del conocimiento, la educación, la responsabilidad y la sensatez. Se dedicó con verdadera pasión al estudio de todo aquello relacionado con el mundo insular: el pasado y el presente, lo material y lo moral, las personalidades singulares y la colectividad. A modo de ejemplo, hay una anécdota: envió a Londres con 17 años una semilla de Tintoria, bonita flor, de color de oro y manchitas rojas en su centro. La mandó a Francisco de Lugo y Viña en el año 1822 y hoy en día es una planta se ha adaptado al clima británico hasta el punto de ser muy popular en Inglaterra.

Un honor

Ser Académico Honorario no era mas que eso: un honor, y así se confirió con prodigalidad este título sobre todo a militares, profesionales, patricios, docentes y políticos. Pero también a algunas personalidades del arte que, por la limitación del número de propietarios de sillón en la Academia, se quedaron fuera, o bien porque vivían lejos de Santa Cruz de Tenerife. Entre el 28 de diciembre de 1850 y el año 1868 fueron nombradas como “Honorarios” de la Academia personalidades relevantes de la vida artística, profesional, intelectual, política y militar de las Islas. Junto a Hamilton entró Manuel de Monteverde y Bethencourt (1798-1868), Luis de la Cruz y Ríos (1776-1853), Juan de Dios Díaz Morales [y Bernuy] (Jefe del Estado Mayor), Manuel Díaz Hernández (1774-1865) (La Palma), Sabino Berthelot (1794-1880) o Elisabeth Murray (1815-1882).

Lewis Gelli Hamilton era hijo de una familia acomodada dedicada desde antiguo a la navegación y al comercio en el Reino Unido, llegó a ser un destacado miembro de la colonia británica en Tenerife, muy imbricado en el acontecer social y cultural de la isla y asiduo asistente a las asambleas anuales de la Real Academia Canaria de Bellas Artes desde que fue nombrado académico honorario de la misma en 1851.

Al fallecer su padre en 1809, el hijo mayor de éste, Hugh Hamilton Campbell, toma a su hermano Lewis bajo su tutela y le procura en 1816 un contrato de aprendizaje en Tenerife, a cargo del comerciante escocés, establecido en el Puerto de la Cruz desde mayo de 1811, Gilbert Stuart Bruce (1782-1861), quien llegó a desempeñar en ciertos periodos el consulado británico en Canarias.

1819: Comienza el suministro de buques

Tras finalizar su trienio de formación en 1819, Luis Hamilton se asocia con Bruce. Con éste y con William Currie Botts constituye en 1824 la compañía comercial “Bruce & Co”, de la que llega Hamilton a poseer el 25%. Finalmente, en 1837 crea, ahora en Santa Cruz de Tenerife y detentando el 50% de las participaciones, la sociedad “Bruce, Hamilton & Co” (exportación de vinos, aguardientes y barrillas), la cual ha operado en las islas durante más de 150 años, adaptándose desde sus comienzos a diversas especialidades de comercio y servicios (cochinilla, suministro de buques, seguros como agentes de Lloyd’s…).

En 1839 contrajo Luis Hamilton matrimonio en Funchal con Selina Edwards (1812-1877), perteneciente a una familia británica de comerciantes radicada en Madeira. Procrearon a partir de 1840 y en once años siete hijos: cuatro mujeres y dos hombres. Uno de los cuñados madeirenses de Hamilton, John Howard Edwards (1830-1891) fue acogido desde joven por Luis y su esposa en Tenerife, donde se casó con una hija de Alfred Dinston y desempeñó funciones de vicecónsul británico, siendo hasta su muerte socio industrial de la Casa Hamilton.

Dos años antes del fallecimiento de Luis, la empresa inauguraba sus depósitos de carbón en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, de cara al suministro de combustible para los barcos de vapor. Ello sin perjuicio de continuar las exportaciones tradicionales (especialmente productos hortofrutícolas y vinos), el negocio de los seguros y la importación de mercancías diversas para el consumo insular.

De los tres hijos varones del matrimonio Hamilton-Edwards, John James (nacido en 1845) se establecería en Londres y, casado con una prima hermana, formó allí una compañía con su cuñado Archibald Hamilton (“Sinclair, Hamilton & Co”), sociedad que fue agente de la Casa Hamilton canaria en Inglaterra. Los otros dos hijos de Luis, Charles Howard (1849-1810) y Hugh Henry (1851-1908), llevaron con su tío materno las riendas del negocio en Canarias tras el fallecimiento del padre. Charles, líder empresarial de esta generación, se casaría con Carmen Monteverde Cambreleng (1859-1906), hija del extinto presidente de la Racba José Joaquín Monteverde y Bethencourt.


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