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Lo que se sabe del negocio de la harina (por así llamarlo) y granos en Canarias




La basura de harina que se comercializa en las islas, hecha con granos de baja calidad al pairo de los precios internacionales, de diferentes formas y que cuenta con la protección de grupos de presión opacos, pierde por goleada ante los consumidores, que apuestan de esta forma por aplicar la canariedad a su bolsillo. En los hogares isleños triunfa la elaboración de pan directamente para controlar el contenido de la mezcla. Este hecho se observaría en mayor medida entre funcionarios, únicos con capacidad de gasto masivo en las islas tras la muerte del turismo de todo incluido. Mercadona ha anunciado la llegada a los puertos de Las Palmas de nuevo pan (con harina de distinta para paliar las pérdidas de negocio en Canarias) procedente de Málaga. El proveedor es Totaler Morato Iberia desde Andalucía a partir de octubre.

Los costes de los piensos para animales permanecen en niveles altos tras aumentar respecto al año pasado por los desequilibrios que persisten en el mercado mundial, con China como protagonista, según fabricantes y analistas. El director general de la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (Cesfac), Jorge de Saja, esperaba ver que, en torno al verano, cuando se confirmasen los buenos datos de cosecha en el mundo, las cotizaciones de las materias primas tocasen techo y empezasen a bajar, aunque el coste de alimentación del ganado (el 70% son materias primas) se mantuviera en un entorno de precios altos.

Eso no solo no se ha producido, sino que últimamente, además, han observado más movimientos al alza y solo alguno de carácter bajista en el maíz. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) de agosto pasado, el maíz se ha encarecido un 33 % anual; la cebada, un 31 %; el trigo, un 25 %; y la soja, un 21 %, mientras que todas las categorías de pienso han incrementado su precio entre un 10 y un 25 %.

«Es un problema internacional que necesita cierto reequilibrio entre la oferta mundial de cereales y materias primas, y la demanda, sobre todo de China, y otros temas especulativos», explica De Saja. Al margen de los movimientos del mercado, los animales siguen comiendo todos los días y, por más que dos terceras partes de los piensos en España las produzcan los propios ganaderos, cualquier incremento en los costes de producción termina traduciéndose en una pérdida de rendimiento o sostenibilidad económica, recalca.

En el mercado internacional, el aumento de la demanda de China y Estados Unidos en los últimos meses ha llevado al encarecimiento de los piensos en toda la Unión Europea (UE), tal como ha reconocido la Comisión Europea, que considera que esos precios deberían influir en una ligera reducción de la producción avícola y de vacuno en 2021. La presión, no obstante, se ha relajado ante las buenas proyecciones de cosecha de cereales para 2021-2022, las condiciones de pastos previsiblemente favorables y el arancel cero a la importación de la mayoría de cereales para piensos, explican fuentes de la Federación Europea de Fabricantes de Piensos (Fefac).

China marca el ritmo

Los expertos están pendientes de la recuperación de China, el mayor consumidor global de piensos, tras la pandemia y, sobre todo, tras los brotes de la enfermedad ganadera conocida como peste porcina africana (PPA) que condujeron a la disminución de su cabaña de ganado porcino y a un aumento de las importaciones. Fefac apunta que la recuperación china frente a esa enfermedad no está siendo «tan fluida como parecía al principio» y que el fuerte aumento de los precios de cereales y semillas oleaginosas debería beneficiar a los agricultores de esos cultivos, pero no a los productores europeos de piensos.

La asociación ve necesario abrir el debate en la UE sobre las industrias esenciales para incluir a sectores como el de los piensos con el fin de garantizar su suministro y la seguridad alimentaria, además de trabajar en el potencial de otras fuentes alternativas de proteínas. En Estados Unidos, el analista de la empresa CRM AgriCommodities Peter Collier explica que la demanda china de maíz en la anterior campaña tomó por sorpresa a los mercados y los precios de este cereal estadounidense llegaron a duplicarse.

«Para la próxima temporada, China es de nuevo la gran incógnita y un riesgo para los mercados globales», destaca Collier. Añade que, «si hay compras rápidas chinas, el mundo no tiene el mismo nivel de existencias que en la anterior campaña y no puede permitirse, con los niveles de precios actuales, una pérdida significativa de cultivos o el mismo nivel de demanda china». Según la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la producción global de cereales en 2021 alcanzará los 2.788 millones de toneladas, el 0,7 % más que el año anterior.

A pesar de las turbulencias a corto y medio plazo, se espera que el consumo de cereales, harinas proteicas y otros productos usados para pienso se incremente el 14 % en la próxima década, hasta alcanzar los 2.000 millones de toneladas en 2030, según cálculos de la FAO y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El maíz y la harina proteica seguirán siendo los principales productos básicos utilizados como pienso (más del 60 % del total), mientras que China, EEUU y la UE continuarán representando la mitad de la demanda global para entonces.


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