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Lo qué se sabe del buque registrado en Canarias a la deriva

El Celanova, gasero inscrito en el Registro de Buque de Canarias, con la mayor parte de su tripulación no española, permanece en las inmediaciones del puerto de Manila (Filipinas) a la deriva a la espera de encontrar quien de haga cargo de la deuda del armados. La entidad heredera de Caixa Galicia, Abanca, espera ultimar la venta del buque. La empresa propietaria del buque es Globalgas está fuera de cobertura financiera.

Quince marinos han sido abandonados en un barco de bandera española que no tiene timón. Los miembros de la tripulación se quedaron sin electricidad, luces, wi-fi, refrigeración, GPS, luces de seguridad o protección en MV Celanova (OMI 9268394), informa la ITF.

Con las baterías agotadas en sus teléfonos móviles, la tripulación, atrapada a 13 millas náuticas en el mar, ha estado pidiendo asistencia urgente ya que el barco se está quedando peligrosamente bajo en combustible y diesel, alimentos, agua dulce y medicamentos.

«Somos personas fuertes, pero estamos exhaustos y ahora tenemos mal tiempo y no tenemos opción de hacer nada si (la) embarcación arrastra el ancla», le envió un mensaje de texto a la ITF el 10 de mayo. «Espero que el lunes pueda terminar esto y la próxima semana podría atracar. Bajo la condición actual es muy peligrosa nuestra situación. Sobreviviremos hasta el lunes. La tripulación ha estado durmiendo en la cubierta ya que no hay aire acondicionado, pero las tormentas del domingo por la noche obligaron a la gente de mar a refugiarse en la oscuridad debajo de la cubierta.

El tonelaje bruto de 7.600 Celanova es un petrolero de GLP propiedad de Globalgas. ITF dice que la compañía ha dejado a la tripulación sin paga durante meses. El buque tanque de GLP se vio obligado a descargar su carga de gas butadieno a otro buque el 7 de marzo, ya que el buque se estaba quedando sin combustible para mantener el gas refrigerado.

El buque transita esas aguas filipinas sin combustible y energía. La publicación ‘Puente de Mando’ recuerda que el buque navegaba en condiciones meteorológicas adversas, «perdió la pala del timón cuando se encontraba a unas 160 millas de Manila y tuvo que ser asistido por un remolcador». Desde entonces «permanece fondeado a 13 millas del citado puerto, en situación de abandono, toda vez que el armador ha dejado de pagar los salarios de su tripulación y se ha desentendido desde entonces de aportarles las necesidades básicas. De momento y para subsistir, parte de la ayuda llega de una empresa filipina de suministros, con la previsible intención de embargar el buque».


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