La horrible crisis que sufren (en silencio) los importadores de cereales en Las Palmas

Solos ante el peligro y apagón informativo. Imagina lo peor en un territorio donde hay más de 15.000 familias canarias con cartilla de racionamiento, aunque disfrazadas de tarjetas monedero, 85.000 familias con alguien en Erte y una tasa de desempleo juvenil real del 70%. Un mercado interior con un PIB de 44.600 millones de euros y que esperan rehabilitar con 90 millones en subvenciones que desde mayo de 2020 se anuncian en una permanente burbuja de pesados webminars en el que los asistentes virtuales simulan tener interés.

Y ahora no imagines. Hay una realidad: el aumento de los costes de transporte de materias primas de alimentación a nivel mundial se ceba con Canarias y eso implica desde el pan al kilo de gofio, huevos o carne. Es un problema de primer orden en las islas, mucho más grave que la inexistencia de turismo inglés de todo incluido. Las empresas importadoras están resistiendo y una subida de precios puede ser fatal para las familias canarias.

No es rentable traer mercancía a las islas sin turismo. La suma a las preocupaciones sobre la inflación de los alimentos ya se encuentran en máximos de una década y afectan a los consumidores sensibles a los costes en los mercados que dependen de las importaciones. Es decir: todo el mundo en Canarias.

La tasa de variación interanual del IPC en Canarias se sitúa en el 1,6% en mayo de 2021. El transporte personal (6,1%) y las frutas frescas (4,9%) se encuentran dentro de los bienes y servicios más inflacionistas. Por otra parte, se han producido descensos del 4,0% en pescado fresco y congelado.

«Hemos visto una caída en el consumo con estos precios altos», dijo un gerente de adquisiciones de una empresa de molienda de harina con operaciones en el sudeste asiático. «Es difícil posicionarse en un mercado como este. Los molineros están reduciendo las compras», dijo a Puertos928 una fuente del sector que reclama más atención a este drama antes que ponerse a elaborar teorías de cuándo renace el turismo.

Desde el pan a los huevos o carne local pasan por los cereales del puerto

Empresas como Silos Canarios, Haricana o Capisa manejan tensiones sin el respaldo adecuado de la administración. Es imposible importar si los futuros de maíz de referencia subieron más de un 10% en la última semana de junio antes de caer un 10% la semana siguiente, ya que las previsiones meteorológicas cambiaron la confianza del mercado. Y todo en silencio para que no cunda tensiones internas como suicidios tras desahucios o intentos de prenderse fuego ante una oficina de asuntos sociales en Fuerteventura.

Y es que ser islas implica que no todo sea turismo sino abastecer al turismo y a la población local y eso se hace por vía marítima. El problema es que no hay mercado al que atender. Los futuros del maíz de Chicago han subido aproximadamente un 90% respecto al año anterior debido a la fuerte demanda mundial mientras que la soja ha subido más del 50% después de que la sequía recortara la producción en Brasil, el principal productor. El trigo ha subido alrededor de un 30% respecto al año anterior debido a los problemas de crecimiento de la temporada pasada.

El coste de los graneleros que mueven granos y semillas oleaginosas desde los centros de producción en sur del continente americano y el Mar Negro a los consumidores clave se ha duplicado aproximadamente con respecto al año pasado debido al aumento de los costes del combustible, el suministro de buques más ajustado y los tiempos de respuesta a los puertos más largos en medio de las restricciones de COVID-19, según fuentes del sector del grano y transporte.

El coste del flete se ha convertido en un verdadero desafío para empresas como Capisa, ya que se presenta cuando vemos enormes aumentos en los precios de los granos. Durante años, los compradores disfrutaron de precios bajos de granos y fletes. No hay previsión de un final inmediato a los altos costes de transporte.

Es el coste del combustible búnker y el costo de los buques a granel que elevan los precios del transporte de granos. También tenemos requisitos de cuarentena COVID-19 que ralentizan el movimiento de cargo. Dado que los precios mundiales de los alimentos aumentaron a su ritmo más rápido en más de una década en mayo, el aumento en los costos de transporte de cultivos plantea un nuevo desafío para los importadores de alimentos y los responsables de la formulación de políticas que intentan mantener los niveles de inflación bajo control justo cuando varias economías clave reabren tras los bloqueos del coronavirus.

Y el precio de cultivos clave como el maíz y la soja se mantendrá elevado y volátil durante el resto de la temporada de crecimiento del hemisferio norte a medida que se desarrollen los cultivos.