La trola de la reactivación del turismo de cruceros en Las Palmas

La prensa vegetal ha sacado a relucir el humo de la estrategia comercial del puerto de Las Palmas hablando en positivo de un mercado que no levanta cabeza en todo el mundo: el de cruceros. Si Las Palmas fuese bien en plena pandemia es para optar al Nobel de Economía.

La trola de los cruceros es por decir que todo está listo para reiniciar operaciones cuando las empresas de cruceros han dicho que solamente embarcarán a vacunados, Carnival anuncia pérdidas de 2.000 millones o que el negocio en auge es desguazar cruceros para vender chatarra después de que la pandemia de COVID-19 casi destruyera la industria. Y es que en Las Palmas se sigue hablando del turismo de cruceros como si existiera. ¿Qué necesidad hay de eso? Si es que hasta los mercadillos de la zona de Santa Catalina han desaparecido por la nueva normalidad.

Ajenos a la realidad

La burbuja del turismo de cruceros, montada por despachos de arquitectos y empresas de mobiliario urbano para apartar al coche de la vida comercial del puerto, se resiste a desaparecer tras hacer quebrar a cientos de empresarios de zonas como Luis Morote con las interminables obras y después la pandemia. Sostiene el  comercial en jefe del puerto de Las Palmas que la reapertura, por así llamarlo, del negocio es “un hito a nivel estatal y europeo”. El funcionario manda un mensaje poético al empresariado hundido: “estamos en lo se podría llamar la fase cero del crucero y poco a poco iremos avanzando de fase».

¿De que hablan? 

Con el titular «los cruceros se consolidan en la ciudad aunque cae su aportación a la economía» se esconde que las ventas han bajado un 70% entre los comerciantes y «pequeños emprendedores (sic)». Para estimar esa cifra hay que tener otro dato en cuenta: el gasto por turista de crucero era de apenas 25 euros por persona y día fuera del barco. Quien realmente gana en todo este operativo es Aena, con las tasa de aterrizaje y despegue del ajetreo de los turistas.

Mientras el jefe comercial del Puerto de Las Palmas afirma que «las navieras han regresado por el ‘producto Canarias’, con baja transmisión y buenos servicios” la realidad la aporta al mismo tiempo Angélica Rodríguez, la presidenta de los empresarios de Santa Catalina, afirma: «cuando llegaban los barcos más grandes había hasta 7.000 personas en la zona, pero eso ya no ocurre». Y una guía remata: «Dependiendo del barco, antes tengo que hacerme un test de antígenos o firmar una declaración jurada». Dunia Moreno, una empresaria de una mercantil de recorridos llamada Green Trip, llega a afirmar que la actividad está “totalmente parada».