La gran historia empresarial de Rodritol, que cumple 40 años

La empresa de reparación y mantenimiento de maquinaria eléctrica en el sector naval e industrial Rodritol celebra este 2020 sus cuarenta años de operaciones en un marco de saneamiento financiero para abordar nuevos retos. El puerto de Las Palmas saca este diciembre de 2020 el plan de la empresa de hacer un espacio de asistencia técnica para megayates en el entorno portuario.

La Autoridad Portuaria de Las Palmas termina el año con la probación de la la concesión de dominio público para una pieza esencial en la fase de culminación del proyecto Puerto-Ciudad que se extiende entre el Muelle Santa Catalina y el Muelle Pesquero: el Centro Náutico de Servicios de Atención a Embarcaciones Deportivas de Gran Porte y Otras Profesionales Análogas, también conocido como el astillero de maga yates. Luis Ibarra (PSOE), presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, resalta que «este proyecto es clave para conformar esa gran área de Puerto/Ciudad, con espacios libres, zonas comerciales y ocio de calidad para toda la familia, que merecen la ciudadanía y el turismo que nos visita».

Rodritol nació, en el barrio de Arenales, cerca de La Salle, comenzó a planificar cómo dar soluciones de energía a las islas en un momento donde apenas existía cobertura industrial y eso que la NASA empleaba las instalaciones del Inta en Maspalomas para vigilar el lanzamiento del Apollo a la Luna.

La empresa de la familia Rodríguez Toledo ha superado en 2018 la cifra 6,7 millones de euros y comprometido inversiones financieras a largo plazo por 3,7 millones de euros, en la senda de ejercicios anteriores. La cifra de valores en efectivo suma 2,2 millones de euros. En total, en activos ha consolidado 13 millones de euros y tiene reservas por importe de 11,1 millones de euros.

La empresa dispone de gran prestigio financiero porque nunca se ha visto inmersa en crisis sociales. Carlos Rodríguez, el fundador y presidente de Rodritol, una de las primeras empresas del Puerto especializada en reparación y mantenimiento del sector industrial y naval repasa, afirma que la empresa desde sus inicios ha trabajado duramente. Rodríguez llegó a Canarias e 1967 y dos años más tarde lanzó la empresa.

Formado en la Universidad Laboral de Gijón, fue destinado a Canarias para poner en marcha una central eléctrica. Era la época en la que el tendido de red en las islas era muy deficiente. Sus primeros clientes fueron la Armada, la familia Masaveu en Arguineguín con la cementera y Trasmediterránea. El grado de fidelidad de sus clientes es del 99%.

El equipo técnico de Rodritol ha madurado en estas cuartro décadas. La matriz sigue facturando a toda máquina y la comercializadora de material eléctrico se llama Rofer. El negocio de la náutica está en manos de Rolnautic a la que se suma Rolnautic Varadero. Carlos Rodríguez ha tenido tiempo para sondear nuevos mercados como Tenerife o Fuerteventura. En esta isla tiene Peyman, que realiza reparaciones y mantenimientos diversos. La empresa cuenta con el acento femenino que le pone María Rodríguez Toledo.