La ‘canaria’ que Elena Máñez debe conocer en el consejo de Kinross

La consejera de Economía del Gobierno de Canarias, Elena Máñez, prioriza sobre cualquier cosa que se tenga que hacer en mercados emergentes de África occidental las cuestiones de género. Aunque su discurso resulta algo cansino, su presión por acelerar la entrada de las mujeres en la alta dirección de procesos decisorios tiene ya buenos resultados como la salida del PP de órganos decisorios de Proexca, entre otros.

Para quitase de encima todo lo que sea lentitud y barrera, Máñez ha decidido subcontratar a la Fundación Mujeres por África. Esta primavera ha firmado por ejemplo una ayuda de 60.000 euros para que la Fundación Mujeres por África pague un desplazamiento de su presidenta María Teresa Fernández de la Vega a Canarias por 1.600 euros en plena. De la Vega tiene varias soluciones que se ajustan al discurso de Máñez y de la que el Club de Lectura Casa África no tiene ni idea porque no publica textos en el diario francés El País. Kinross tiene suelo en el puerto de Las Palmas y algunos pisos para directivos y ahora una Boumatou es integrante del consejo.

La canariomauritana Leïla Bouamatou acaba de entrar en el consejo de administración de Kinross, la empresa canadiense minera del oro que debió pagar una multa en EE.UU para que no se siguieran investigando sobornos a políticos en el reuniones celebradas en el Hotel Santa Catalina. Kinross ha eliminado desde entonces la presencia de intermerdiarios sudamericanos que tenía en Las Palmas y girado su diplomacia a Mauritania.

El padre de Leïla Bouamatou, Mohamed Bouamatou, ambos con múltiples intereses en la capital grancanaria y de nacionalidad española son integrantes de la Fundación Mujeres por África de Fernández de la Vega, que nunca los promociona para que los isleños conozcan sus destrezas y puedan reforzar la cooperación con Mauritania. Su padre colaboró con la libertad de españoles secuestrados en los territorios del Polisario en Tinduff.

La canaria de adopción a la que Máñez debe conocer es la administradora y directora general de la Générale de Banque de Mauritanie. A los 35 años, es la primera mujer que dirige un banco en su país. Se graduó de una escuela de negocios en Suiza y tiene una maestría de una universidad española y un doctorado de una universidad de Estados Unidos. Anteriormente, trabajó en Deloitte en Túnez y luego en BMCE en Londres. El año pasado, la revista Forbes la nombró una de las 10 africanas menores de 40 años más talentosas.

El presidente Kinross Entities en Mauritania, Andreas Mittler, ha colocado a esta mujer en el consejo «para apoyar a la empresa a través de la ‘prestación de asesoramiento y orientaciones estratégicas», dijo la compañía en un comunicado. Thiam Diombar, ex ministro de Finanzas con experiencia en gestionar deuda soberana ante el FMI y el Banco Mundial y Ahmed Sidi Aly, ingeniero de Minas egresado de Polytechnique Montreal y exejecutivo de la SNIM también ha entrado en el consejo de Kinross.