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Fondos especulativos aceleran la compra de bonos de Naviera Armas

Diversos fondos especulativos han aumentado su exposición en Naviera Armas de cara al desguace mercantil de la red de Trasmediterránea que estará en manos de una empresa extranjera, la italiana Grimaldi tras ser vendida por Anafare, sociedad dueña de Trasme, si lo autoriza el Gobierno de España al existir diversas líneas de interés general en juego. En la SEC norteamericana, la CNMV de EE.UU, han admitido participaciones en la deuda de Armas los siguientes fondos: GCYX – Opportunistic Credit Fund Class Y, Griffin Institutional Access Credit Fund, Barings y Muzinich Low Duration Fund Institutional Shares.

Por tanto, Naviera Armas ya tiene seis propietarios institucionales y accionistas que han presentado formularios ante la Securities Exchange Commission (SEC). Técnicamente, representan al menos el 20% de la deuda del grupo y tienen la intención de buscar activamente un cambio en la estrategia comercial.

Armas Trasmediterránea ha puesto buques como garantía para recibir un crédito de 75 millones de euros de dos fondos norteamericanos de capital riesgo, Apollo y HPS, para reflotar la compañía. El buque Ciudad de Palma (30 millones de euros) y otros tres barcos de su flota a Armas Trasmediterránea Factoring y que tiene un capital social de 151 millones de euros. La empresa sostiene que «Armas Trasmediterránea Factoring es el vehículo utilizado para obtener financiación de los dos fondos de inversión: Apollo y HPS. No hay ningún tipo de vaciamiento de activos, ha recalcado, ya que esta sociedad se encuentra «dentro del perímetro del grupo».

En 2020 el sindicato CCOO, que ha ganado este 2021 el control del comité interncentros de la naviera, expresó su preocupación por la situación de la Naviera Armas, que, a su juicio, precisa de un gestor que asegure su continuidad, y ha pedido que la ayuda pública que reciba se ligue al mantenimiento del empleo y las condiciones laborales de sus empleados.

CCOO recuerda que ya en octubre de 2017, cuando Acciona vendió su participación del 92,17 % de Trasmediterránea al grupo Naviera Armas, el sindicato recelaba de esta operación y demandó a la empresa conocer el plan de viabilidad que garantizase el futuro del empleo, el crecimiento y la modernización de la flota.

El sindicato fue entonces «testigo» del desmantelamiento de la dirección de la antigua Trasmediterránea y de la puesta en marcha de un plan que terminaba con las relaciones de trabajo de gran parte del personal en tierra, así como de la aplicación de políticas a bordo de los buques que «ponían en duda el buen servicio». Así mismo, CCOO ha recordado que ya expresó su preocupación por la constitución de Armas Trasmediterránea Factoring, el 11 de junio de 2020, en plena crisis de la covid-19, «que hace sospechar de la buena voluntad de la naviera».

Para el sindicato, el grupo Armas «ha carecido de una estrategia y proyecto de futuro desde el principio de la adquisición de Trasmediterránea, sirviéndose de ella como dique de contención contra la flota de Armas». Su táctica, según CCOO, ha sido «sobrevivir de la inercia establecida», pero la covid-19 ha precipitado este planteamiento y ahora «sin un plan B», el sindicato teme que la solución sea vender el alma de la naviera a los fondos de especulación.

Por ello, desde el sindicato se solicita la necesidad de mantener Trasmediterránea por el importante volumen de empleo que la compañía genera para el sector de la marina mercante española y por la «histórica e imprescindible labor de conexión que realiza para mantener España vertebrada».

Para CCOO, es «urgente y necesario» recuperar el transporte marítimo, y especialmente, por su carácter estratégico, el cabotaje, ya que los pabellones “de conveniencia” terminan instalando una política de competencia desleal que, en última instancia, repercute sobre los trabajadores, la seguridad del pasaje y el crecimiento del país, concluye la nota.


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