Vídeo: León y Castillo no ganaba para sustos con la burocracia en el puerto de Las Palmas

El puerto de La Luz pudo llamarse el puerto Eterna Espera o algo por el estilo. La burocracia que rodeó a este espacio generó que tardase nada menos que 20 años producto de que los carlistas en Madrid dudaban la funcionalidad y su alto coste. Debió ser el capital inglés y el insular los que se rascaron el bolsillo y pusieron en marcha toda la maquinaria. Pero esto colisionó con la ley de puertos de 1880, que impedía que dinero privado entrase en esta infraestructura. León y Castillo no ganaba para sustos.

En 1852 se declaró puerto de interés nacional el muelle de San Telmo pero ni así hubo manera de que cayese un duro en el puerto grancanario. En 1856 fue cuando se pidió que se creara el puerto de La Luz. Fue el ingeniero Clavijo y Pló quien hizo el proyecto de pequeño un muelle de desembarco de unos 200 metros y otro más pequeño paralelo a la costa. No hubo constructor que quisiera hacer la obra.

La profesora Iris Ester Melián Sánchez destaca en ‘La arquitectura portuaria en el Puerto de Refugio de la Luz (1880-1930)’ del Máster Interuniversitario en Gestión del Patrimonio Artístico y Arquitectónico, Museos y Mercado del arte’ de la Universidad de Santiago de Compostela y ULPGC, «uno de los mayores inconvenientes» que se encontraron fue el propio marco legal por el que se regían los puertos españoles, ya que la Ley de Puertos de 1880 no incluía al Puerto de Las Palmas en el listado de puertos de interés general. «Esta no inclusión en lalista hizo que el puerto fuera considerado de interés local o provincial por lo que el Estadono estaba obligado a hacer frente al coste de las obras portuarias», relata Melián Sánchez.

Este bloqueo «ocasionó protestas desde los ámbitos políticos y económicos de la sociedad de Las Palmas, cuyos integrantes se fueron articulando en torno a la figura de Fernando León y Castillo». El político canario consiguió influir en los centros de decisión de la esfera política estatal, «gracias a lo cual se le otorgó una pequeña ayuda económica para continuar las obras del Muelle de San Telmo y, además, el compromiso para clasificar el Puerto de Las Palmas como un puerto de interés general. Esto último se llevaría a cabo a través de la Ley del 28 de abril de 1882», detalla Melián.

El aumento del movimiento de personas y mercancías a escala internacional por el triunfo de la navegación a vapor, el desarrollo del capitalismo industrial y la expansión colonial de los países europeos. Esto serviría para que el puerto se hiciera un hueco como enlace de los buques que desde Europa se dirigían hacia África y América.

Los que se rascaron el bolsillo fueron Sawnston y Cía. y Néstor de la Torre a quien le adjudicarían el contrato para después cederlo a la empresa inglesa. Esto fue posible también por la intervención de la familia Miller, Juan Bautista Ripoche y el propio de la Torre que convencieron a la compañía de llevar a cabo las obras. Iris Ester Melián subraya el papel de la gente de Sawnston, «lo que permitió invertir en un sistema tecnológico para las obras del puerto que no se había utilizado con anterioridad dentro del panorama portuario español».

Sawnston y Cía trajo a Las Palmas técnicas en construcción de Inglaterra, así como maquinaria y personal técnico del mismo país. Finalmente sería el 5 de septiembre de 1903 cuando se dan por terminadas las obras de construcción del Puerto de Refugio de La Luz. Iris Ester Melián apostilla que «había tardado poco más de 20 años en realizarse, ya que fueron unas obras muy lentas por su elevado coste, lo que llevo a que se plantease la necesidad de realizar obras de ampliación antes de terminarse de construir».