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El truco mal visto de Maersk en Nouakchott, en el aire

La gestión de la nueva obra del puerto autónomo de Nouakchott sigue siendo una incógnita. La compañía singapurense Olam que estaba a punto de tomar el control del puerto autónomo de  Nouakchott no ha dado su brazo a torcer ante las presiones mauritanas para reconducir las relaciones, rotas en febrero de 2019. Después de firmar su acuerdo de empresa conjunta con AP Moller Capital (Maersk), Olam tiene que enfrentarse a una comisión de investigación parlamentaria en Mauritania.

Las autoridades de Mauritania no ven con buenos ojos que Maersk haya estado negociando con una marca blanca operaciones en el país y haya empleado una firma sin experiencia técnica aunque sí con músculo financiero. El hecho que de Maersk tenga la gestión de terminales en Tánger Med y pudiera hacerlo con una bandera falsa en Mauritania ha sido bloqueada. Una decisión que beneficia a Opcsa en el Puerto de Las Palmas y a MSC en Lomé.

Las negociaciones están congeladas porque Mauritania no garantiza que Olam gestione la nueva terminal de contenedores. Se trata de un contrato de 390 millones. El trabajo inicialmente implicaba la construcción de dos muelles: uno para contenedores cuya profundidad de agua alcanzará los 16,5 metros y otro para la descarga de hidrocarburos. Este último acomodará embarcaciones con hasta 50.000 metros cúbicos de capacidad para resolver el problema resultante de la descarga de hidrocarburos en  Nouadhibou y su transporte a  Nouakchott con costoe adicionales. 750 empleos durante el período de construcción y 500 empleos permanentes durante el período de gestión están en el aire.

Cada contenedor de 20 pies de largo depositado en el muelle pagará 50 euros a la aduana mauritana, una cifra que aumentaría a 75 euros por contenedores de 40 pies. En cuanto a los hidrocarburos, cada metro cúbico descargado en el muelle pagaría dos dólares al puerto. La concesión es por 30 años. Sin embargo, la terminal de contenedores está en manos de Arise Mauritanie en el puerto de  Nouakchott. Olam y su filial estadounidense están acusados de haber procesado un volumen de contratos de futuros por encima de los límites autorizados en este mercado en Estados Unidos.


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