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Cuando Germán Suárez impidió que la mafia roja entrara en el Puerto de Las Palmas




La marcha del prócer portuario Germán Suárez hace un año, murió el 4 de mayo de 2019, lleva consigo a recordar el papel de impulsor para generar negocios en el puerto de Las Palmas. Uno de ellos y el menos conocido es cuando su intuición le dijo que debía evitar la llegada del dinero de la URSS al puerto grancanario. Nunca fallaba. Ante el riesgo, logró acelerar la recolocación de piezas y liderar el proceso de privatización de Astican evitando la entrada de capital soviético. España estaba en quiebra y precisaba deshacerse de inversiones que generasen liquidez a cualquier precio. Adolfo Suárez, según la tesis de la periodista Pilar Urbano, se resistía ya entonces a entrar en la OTAN. Un acuerdo con los rusos en la misma línea que ya mantenía el régimen con Sovhispan no era descerebrado. A todo ello, Rusia era una potencia mundial pesquera y España precisaba mantener sus alianzas intactas. El mayor lobbista prosoviético en España era el posterior presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza.

El domingo seis de marzo de 1978, mientras en Las Palmas la ciudad disfruta de sus primeros días de buen tiempo antes de la llegada de la primavera, visita de forma discreta Alexander Ishkov. Suárez estaba enterado de esta presencia porque era su territorio. Era el ministro de Pesca de la URSS. El mismo que cerraba acuerdos pesqueros con Fidel Castro para disponer de una base cerca de EE.UU o con los japoneses. El ministro venía tras informar a Yuri Sokolov, el jefe de importación de comida y del número uno: Leonid Brézhnev. Todos encarnan el paradigma de cómo obtener apoyo para la red comercial mediante relaciones privilegiadas con gente importante e influyente.

Al empresario canario aquella visita soviética no le gustaría nada. Tampoco al grupo de pequeñas empresas locales que tenían oxígeno de efectivo del grupo familiar Castro en Güímar, Tenerife. Suárez era un promotor y dinamizador de la actividad portuaria. Nacido en 1944 en el municipio de San Mateo (Gran Canaria), a los 16 años comenzó a trabajar como asalariado para una década después crear la consignataria Italmar. Esa herramienta sirvió para adquirir posteriormente el primer astillero público que se privatizó en España: Astican. Fue por la denunciar que podría crearse un coladero de influencia soviética en Canarias. No hay que olvidar que Antonio Cubillo trabajaba como asesor jurídico de Gadafi en una empresa pesquera en el puerto de Las Palmas.
No era la primera vez que Alexander Ishkov estaba en Canarias. En una visita anterior quedó impresionado indeleblemente por las numerosas tiendas que vendían mariscos y los supermercados, que en Las Palmas lideraba entonces Cruz Mayor. Cuando un embrujado Ishkov deambulaba entre estantes llenos de productos frescos, pensó no había nada de eso en el país entonces. A Brezhnev también le gustó la idea, quería estar a la par con los países occidentales. En poco tiempo, se abrieron cinco grandes tiendas, unidas por un solo nombre: Okean, Océano en español.

La agenda del ministro en el puerto de Las Palmas tenía como finalidad terminar la operación de oferta de compra de Astican al INI en un paquete que se incluía a Sovhispan, la empresa pública de pesca que era un coladero de espías del KGB. La situación en Canarias era bastante tensa. Los empresarios y gestores de sociedades portuarias estaban indignados con los atentados del Mpaiac en Tenerife. Un año antes murió un terrorista del Mpaiac en un fuego cruzado en La Isleta contra soldados de la Armada Española. Siempre se dijo que era en La Isleta pero pudo ser en el Arsenal. La llegada del ministro soviético fue apenas una semana después del atentado en La Laguna en el que salió herido el artificiero Rafael Valdenebro. El ministro soviético abandona Canarias y el Policía murió el 8 de marzo. Un mes más tarde Cubillo fue herido con arma blanca en Argel, donde estaba protegido por Houari Boumédiène, socio de los soviéticos en el Magreb.

Los empresarios portuarios se percataron que Astican podría quedar en la órbita de Moscú dado que Madrid un astillero en Canarias le quedaba lejos. Germán Suárez comenzó a buscar socios y con el respaldo técnico de autoridades empresariales y sector financiero de Caja Insular logró colarse en la lucha por el control de Astican. Madrid retrocedió por las gestiones realizadas por Antonio Márquez, entonces en la UCD. La nota oficial del Gobierno soviético apuntaba que la idea era quedarse con «la factoría de reparaciones de buques de Astican, firma con la que se estudia un contrato de asistencia a la flota soviética».

Un año más tarde el ministro era detenido por corrupción pesquera. Lideraba una red que exportaba caviar camuflado como arenque ahumado. Parte de ese pescado pasaba por Las Palmas. La noticia la anunció el Pravda, órgano oficial del Partido Comunista de la Unión Soviética, en enero de 1982. El ministerio de Pesca en conjunto se erige como una pirámide de corrupción; el mismo ministro interesado afectado. Su número dos, Vladimir Rytov, es detenido y más tarde ejecutado. Pero quién será el «pez más gordo» que acabará cayendo en las redes del KGB?

En la Unión Soviética se creó la nueva tradición de comer pescado los jueves. La iniciativa de establecer este «día del pescado» surgió del ministro de Pesca, Aleksandr Ishkov. Él mismo, además, convenció al jefe de gobierno Aleksei Kossiguin que su ministerio se haría cargo del procesamiento y la comercialización de los productos pesqueros. El ministerio de Pesca de la URSS fue capaz de establecer un sistema eficiente de reservas y venta de marisco a la URSS en forma de una cadena de supermercados especializados conocida como Okean, «para disponer de abundante marisco del que disfrutará el pueblo». Pronto, sin embargo, esta próspera cadena de tiendas atrae la atención del presidente del KGB, Yuri Andropov. Resulta que hay miles de toneladas de pescado no registradas y que generan unos ingresos ocultos que van a parar a los bolsillos de algunos oficiales ministeriales e incluso de empleados del Comité Central del PCUS.


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