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Chárter Marítimo: la sentencia desvela que Ibarra fue engañado por técnicos




La sentencia que absuelve a Chárter Marítimo desvelada este lunes por Puertos928 apunta un detalle en uno de sus 38 folios: el presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Luis Ibarra, habría sido engañado para adoptar una teoría de ataque a la empresa, que ha sido absuelta. El presidente portuario ya dijo en el juicio que reactivó la denuncia tras un primer archivo por indicaciones de técnicos. «Parece que existió algún tipo de manipulación», escribe la magistrada en la sentencia, a la que ha tenido acceso Puertos928. La sentencia niega que el buque fuese un depósito zombi de combustible en suelo portuario. Para elaborar esta noticia no se ha establecido contacto previo con la Autoridad Portuaria de Las Palmas, con la que no existe acuerdos comerciales atendiendo a Principios de Confianza de Puertos928.

El esquema dibujado generó al contribuyente un gasto de más de un millón de euros que, finalmente, se ha demostrado que era humo. Hasta tal punto se llega a tal que la propia sentencia señala que «por una de las acusaciones se llegó a sostener que los análisis tampoco eran necesarios para saber de la existencia de los hidrocarburos en el mar».

Los trabajos de extracción generó que la empresa Sepcan cobrase 552.011 euros por la retirada de residuos y Ardentia 640.842 euros por el reflotamiento, remolque y desguace del barco hundido. La sentencia incluye que la letrada del puerto Rosario de Saá no fue posible citarla personalmente. La sentencia admite que Chárter Marítimo tomó medidas de control de forma preventiva así como actuaciones para reducir el impacto negativo en el puerto de Las Palmas tras declararse el hundimiento.

Esa «manipulación» se constata cuando en el folio 28 de la sentencia se señala que «todo lo manifestado revela que esa toma de muestras no pueda considerarse fiable» y que «no se han cumplido con las normas establecidas para ello en la mayor parte de los casos, y no constan las actas que deben existir para verificar la forma en que se llevó a cabo de dicha forma. Se dice que existen, que han sido incluidas, por lo que no se han podido examinar».

La sentencia pone de relieve otros datos. Por ejemplo que «todas las pruebas que fueron tomadas, sólo una de ellas, la número 2.666, es la que coincidía con el pecio hundido, pero fue tomada dentro del propio buque, no en la superficie, y no fue comparada con ninguna otra, en base a la cual poder considerar que efectivamente ese hidrocarburo que se extendió por todo el puerto, todas esas manchas apreciadas por tanta gente y que hizo necesaria tanta labor de limpieza, provenía, precisamente, del Poong Lim 11».


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